miércoles, 31 de agosto de 2016

Remember...

Rememorar.

Remembrar. Re-membrar: re-unir los fragmentos.

En la memoria están latentes imágenes inalterables de todo lo que hemos olvidado. Imágenes en fragmentos dispersos que se hallan dispuestos a lo largo de un intrincado laberinto. Es sabido que para hallar la salida de un labertinto la única opción es adentrarnos lo más posible en él. Pero necesitamos un hilo de Ariadna. Caso contrario, podemos perdernos durante más tiempo del necesario. Y el tiempo en el laberinto de la memoria transcurre a veces muy, muy lento. Porque los desvíos son incontables. Las ilusiones del laberinto nos pueden atrapar y mantener cautivos a merced de nuestra inconsciencia.

Re-cordar es unir nuevamente estos fragmentos, con ese cordel mágico que solo une piezas que encajan. Cuando las piezas van encajando naturalmente, se comienza a formar la imagen y cuando la imagen ya es total, cuando cada pieza se ha entretejido con otra, cuando cada filamento se revela como parte del patrón general, entonces recordamos... Hemos unido las piezas. Tenemos un todo.

Y lo vemos: ahí está... La imagen total. El recuerdo que emerje. Recordar es verlo en su totalidad. El misterioso orden que subyace detrás de todo fragmento en apariencia inconexo.

Todo está conectado con todo. Todo se revela.  Hemos activado la memoria y se ha obrado el milagro: desde las profundidades del laberinto del olvido, desde el caos, nace una estrella: un destello de luz. Vemos. Entendemos. Memoria y conciencia son lo mismo. Recordamos y la conciencia se expande. Ese tejido infinito que nos configura desde el inicio de los tiempos* 

Recordar es despertar a la vida. Volver a vivir, dicen... Mis abuelas decían "¿Ya te recordaste?" para decir "¿Ya despertaste?". 

Yo me lo pregunto cada mañana: ¿Ya te recordaste? ¿O sigues durmiendo?

Resultado de imagen de entretejido